¿Son o no dos teorías?.Es por consiguiente basándose en esta “no objeción” a un doble origen de la angustia que concede Freud en sus “Nuevas lecciones introductorias”, y que como ya estudiamos nos anticipaba en “Inhibición, síntoma y angustia”, que desde la perspectiva lacaniana se llega a asegurar que aquí vuelve a su primera teoría de la angustia (porque atribuye las represiones primarias a sucesos traumáticos, es decir, a irrupciones energéticas que superan las posibilidades del aparato psíquico para ligarlas y descargarlas según las normas del principio del placer), y por lo que Roberto Mazzuca sostiene incluso que “es necesario desprenderse de la idea de que hay una primera y una segunda teoría de la angustia en la obra de Freud”(379). Nosotros, sin embargo, preferimos terminar este apartado subrayando que, aunque únicamente fuese para evitar posibles confusiones, es preciso estudiar las nociones originales freudianas y distinguirlas con claridad de los desarrollos posteriores de Lacan y otros autores, lo cual por otra parte no sólo no constituye ningún obstáculo para que después apreciemos como es debido aquellas de estas últimas aportaciones y críticas realmente justificadas y valiosas, sino por el contrario, lo que también más nos podrá ayudar a conseguirlo. Así, por ejemplo, una de estas observaciones que ahora podemos realizar nos resulta tan evidente como que, mientras elabora su segunda teoría de la angustia, si a Freud se le revela cada vez más dificultosa su anterior separación entre "angustia neurótica" y "angustia real", es porque paralelamente se le va desmoronando su intento previo de diferenciar entre "angustia" y "miedo" por la carencia o no de objeto, como pone de manifiesto el que hasta denomina en diversas ocasiones a la "angustia de castración" como "miedo a la castración"; problema que contribuirá a dejar irresuelta para siempre en su obra la interrogante: y entonces ¿qué es la angustia?. © ANTONIO SALVATIERRA CITAS: (379) Mazzuca, R., Lombardi, G. y Lajonquiere, C.: “Curso de
Psicopatología IV: Primera nosología freudiana. Semiología y nosología
psiquiátricas”, pág. 67. Ed. Tekné. Argentina, 1987. |
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