La analogía.Ya en el apartado C, que titula precisamente "La analogía", abundando en la búsqueda de explicaciones para este fenómeno de latencia, se adentra aún más en el terreno de la psicopatología y, a propósito de la relación entre los traumas y las neurosis, escribe lo siguiente: "Primero, que la génesis de la neurosis se remonta siempre y en todos los casos a impresiones infantiles muy precoces. Segundo, que, efectivamente, existen casos que se distinguen como 'traumáticos', pues en ellos los efectos proceden a todas luces de una o varias impresiones poderosas ocurridas en esa época precoz y sustraídas a su resolución normal, pudiéndose aceptar, pues, que si éstas no se hubiesen producido, tampoco se habría originado la neurosis. El abismo que media entre ambos grupos de neurosis no parece insuperable, aunque para nuestros fines bastaría con que sólo pudiésemos aplicar a estos casos traumáticos la analogía que perseguimos. En efecto, es muy posible fundir en un solo concepto ambas condiciones etiológicas; todo depende de la definición que concedamos a lo traumático. Si podemos aceptar que el carácter traumático de una vivencia sólo reside en un factor cuantitativo; si, por consiguiente, el hecho de que una vivencia despierte reacciones insólitas, patológicas, siempre obedece al exceso de demandas que plantea al psiquismo, entonces será fácil establecer el concepto de que frente a determinada constitución puede actuar como trauma algo que frente a otra distinta no tendría semejante efecto. Logramos de tal modo la noción de una denominada 'serie complementaria gradual', a la que concurren dos factores integrantes de la condición etiológica, compensándose la mengua de uno con el exceso del otro, produciéndose generalmente una acción conjunta de ambos, mientras que sólo en ambos extremos de la serie podemos hablar de una motivación simple."(383) Haciendo un paréntesis: será importante que recordemos este párrafo sobre la "serie complementaria gradual" de los factores etiológicos que pueden intervenir en los distintos casos, y que en esta etapa final de su vida Freud reconoce tan inteligentemente, para cuando trabajemos el concepto de "elección forzada" (de estructura, de neurosis, etc.) en Lacan. Siguiendo ahora con el texto de Freud, se propone a continuación presentarnos de forma esquemática las características comunes de estas vivencias traumáticas (Ad I) y de los síntomas neuróticos (Ad II). Ad I.Respecto a los factores traumáticos, escribe que los traumas fundamentales corresponden a la primera infancia, hasta los cinco años, que después son olvidados debido a la amnesia infantil, subsistiendo de ellos sólo algunos "recuerdos encubridores", y que son de índole sexual y agresiva porque los niños tan pequeños aún no diferencian con claridad los actos sexuales de los agresivos. Pero que, además, a este primer florecimiento de la sexualidad le sucede un período de latencia que se prolonga hasta la pubertad y que sólo parece darse en el ser humano, lo que le hace pensar que quizás resida en estas circunstancias el motivo por el que las neurosis únicamente afectan a individuos de nuestra especie.(384) Ad II.Y en relación a las características comunes de los síntomas neuróticos, destaca dos puntos: En el primero (a) que los efectos del trauma son de dos clases: positivos y negativos. Denomina "positivos" a los que representan esfuerzos por reanimar el trauma, por volverlo a vivir, lo que se debe a la "fijación" al trauma y a la "compulsión a la repetición", todo lo cual puede influir también en la formación del carácter del sujeto. Mientras que los "negativos" (y aquí es donde encontramos la referencia a las fobias que más nos interesa de estos ensayos) son los que: "(…) persiguen la finalidad opuesta: que nada se recuerde ni se repita de los traumas olvidados. Podemos englobarlas en las reacciones defensivas; su expresión principal la constituyen las denominadas evitaciones, que pueden exacerbarse hasta culminar en las inhibiciones y las fobias. También estas reacciones negativas contribuyen en grado sumo a la plasmación del carácter, en el fondo, también ellas son fijaciones al trauma igual que sus símiles positivos, con la única diferencia de que son fijaciones de tendencia diametralmente opuesta."(385) Para finalizar, Freud explica que los síntomas neuróticos por lo general son producto de una transacción entre ambos tipos de tendencias. Y en el segundo punto (b), que todos estos fenómenos -tanto los síntomas, como las inhibiciones del yo y las modificaciones del carácter- son de índole "compulsiva", es decir, que se sustraen a la influencia de la organización del yo y de la realidad exterior. © ANTONIO SALVATIERRA CITAS: (383) Ídem, pág. 3284. |
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