El "Moisés" de Miguel Ángel, escultura sobre la que Freud declaraba: "Ninguna otra obra ha producido en mí un efecto más intenso".

"Moisés", de Miguel Ángel (1475-1564).

MOISÉS Y LA RELIGIÓN MONOTEÍSTA: TRES ENSAYOS (1934-1938)

Para empezar, hemos de destacar que estos tres ensayos publicados por primera vez en forma de libro en 1939, el mismo año de la muerte de Freud y cuando arreciaba la persecución de los judíos por los nazis, constituyen una de sus obras más leídas y comentadas junto con "Tótem y tabú", de la que se considera su continuación lógica por seguir tratando en ella, entre otras cosas pero fundamentalmente, del mito del asesinato del padre en la forma del asesinato colectivo de Moisés por su pueblo. Aunque esta hipótesis ya la había propuesto en 1922 el historiador alemán Ernst Sellin, Freud la utiliza ahora para volver a insistir en la verdad histórica, que no material, de la religión y encontrar la justificación de su poder en el retorno de lo reprimido: la palabra mosaica retorna una y otra vez tras el asesinato del padre fundador en la palabra de los profetas y erige a la religión en el síntoma por excelencia.

Así, sobre este libro dirá Lacan en su Seminario 3:

"(…) Me parece que puede encontrarse en él una vez más la confirmación de lo que intento hacer ver, a saber, que el análisis es absolutamente inseparable de una pregunta fundamental acerca del modo en que la verdad entra en la vida del hombre. La dimensión de la verdad es misteriosa, inexplicable, nada permite captar decisivamente su necesidad, pues el hombre se acomoda perfectamente a la no-verdad. Intentaré mostrar que ésta es la pregunta que hasta el final atormenta a Freud en 'Moisés y el Monoteísmo'.

Se siente en este librito el gesto que renuncia y el rostro que se cubre. Aceptando la muerte, continua. La interrogación renovada en torno a la persona de Moisés, a su miedo hipotético, no tiene otra razón de ser más que la de responder al problema de saber por qué vía la dimensión de la verdad entra de manera viviente en la vida, en la economía del hombre. Freud responde que es por intermedio de la significación última de la idea del padre.

El padre es una realidad sagrada en sí misma, más espiritual que cualquier otra, porque, en suma, nada en la realidad vivida indica, hablando estrictamente, su función, su presencia, su dominancia. ¿Cómo la verdad del padre, cómo esa verdad que Freud mismo llama espiritual, llega a ser promovida a un primer plano?. La cosa sólo es pensable a través del rodeo de ese drama a-histórico, inscrito hasta en la carne de los hombres en el origen de toda historia: la muerte, el asesinato del padre. Mito, evidentemente, mito muy misterioso, imposible de evitar en la coherencia del pensamiento de Freud. Hay allí algo velado."(380)

Pues bien, las últimas menciones de Freud a las fobias las encontramos en el tercero de estos ensayos, "Moisés, su pueblo y la religión monoteísta", y más concretamente en sus apartados C y D. Las del apartado D no nos aportan nada nuevo, simplemente se refieren otra vez a las zoofobias infantiles y su vinculación con el miedo al padre(381). Pero la del apartado C sí tiene bastante más interés.

© ANTONIO SALVATIERRA

CITAS:

(380) Lacan, J.: “El Seminario 3: Las Psicosis”, págs. 307 y 308. Ed. Paidós. Barcelona, 1984.
(381) Véase Freud, S.: “Moisés y la religión monoteísta: Tres ensayos”, págs. 3290 y 3291. Ed. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Madrid, 1973.
 

   -- Período de latencia y tradición.

   -- La analogía.

   -- Algunas conclusiones.

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