Autorretrato ante la muerte, pintado en 1972, de Pablo Ruiz Picasso (1881-1973).

Picasso: Autorretrato ante la muerte, 1972.

MÁS ALLÁ DEL PRINCIPIO DEL PLACER (1920)

Freud ya venía reflexionando sobre la inercia del síntoma(232), responsable de las resistencias y de las reacciones terapéuticas negativas que observaba en sus pacientes, desde años antes, y así en “Recuerdo, repetición y elaboración”, de 1914, ya teorizó sobre una “compulsión de repetición”(233) por la que el analizante en vez de recordar lo reprimido, lo vivía de nuevo en la transferencia, lo que daba también lugar a que ésta se convirtiera en resistencia.

Por otra parte, desde que en “Introducción del narcisismo”, trabajando las neurosis narcisistas (las psicosis), reconoció que la libido no es únicamente objetal sino que es primero y ante todo libido del yo, y que sólo después se desplaza sobre los objetos, su segunda teoría de las pulsiones, la oposición entre pulsiones sexuales (cuya energía era la libido) y pulsiones de del yo (movidas por el “interés”), se le venía tambaleando y cada vez le ocasionaba más conflictos.

De modo que ahora da un paso decisivo para explicar y superar ambos problemas: propone que “más allá del principio del placer” lo que funciona es la pulsión de muerte. “Hay en todo ser vivo la tendencia a regresar al estado anterior de no-vivo, ‘todo ser vivo muere necesariamente por causas internas’.”(234)

“Si como experiencia, sin excepción alguna, tenemos que aceptar que todo lo viviente muere por fundamentos ‘internos’, volviendo a lo anorgánico, podremos decir: ‘La meta de toda vida es la muerte’. Y con igual fundamento: ‘Lo inanimado era antes que lo animado’.”(235)

Entonces, a partir de este texto, encontraremos que la libido, como energía de la pulsión sexual, aparecerá como la pulsión de vida que se esfuerza en volver inofensiva esta pulsión destructora derivándola en gran parte hacia el exterior, aunque otra parte de ésta persistirá en el organismo ligada libidinalmente. “En ella podemos reconocer el masoquismo primario, erógeno”. Y así se explicarán también las manifestaciones del masoquismo inconsciente, la reacción terapéutica negativa y el sentimiento de culpabilidad de los neuróticos. En lo sucesivo, pues, todo el funcionamiento psíquico se comprenderá regido por la pulsión de vida y la pulsión de muerte.

La importancia del giro que produce en la obra de Freud la introducción de este tercer dualismo pulsional es tal, que Arturo Roldán llega a decir que, aunque sea esquemáticamente, podemos afirmar:

“(…) toda la primera parte de la obra freudiana está regida por el principio del placer, por las pulsiones sexuales, mientras que, en cambio, la segunda parte está gobernada por la pulsión de muerte, es decir, por el más allá del principio del placer.”(236)

Pero veámoslo, aunque sea de forma muy somera, capítulo por capítulo.

© ANTONIO SALVATIERRA

CITAS:

(232) Véase Serra, M.: “La génesis de los síntomas psíquicos”, págs. 24 a 26. Documento interno de la Universidad de León.
(233) Freud, S.: “Recuerdo, repetición y elaboración”, págs. 1684 y 1685. Ed. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Madrid, 1973.
(234) Serra, M.: “La génesis de los síntomas psíquicos”, pág. 27. Documento interno de la Universidad de León.
(235) Freud, S.: “Más allá del principio del placer”, pág. 2526. Ed. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Madrid, 1973.
(236) Roldán, A.: “Más allá del principio del placer”. Artículo publicado en su Web (http://arturoroldan.salvatierra.biz).
 

   -- Capítulo I.

   -- Capítulo II.

   -- Capítulo III.

   -- Capítulo IV.

   -- Capítulo V.

   -- Capítulo VI.

   -- Capítulo VII.

 

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