"Crisis del Psicoanálisis", composición del artista norteamericano Don Punchatz.

"Crisis del Psicoanálisis", de Don Punchatz, en O.C. de Biblioteca Nueva, pág. 2250

LOS CAMINOS DE LA TERAPIA PSICOANALÍTICA (1918-1919)

Se trata de la conferencia que Freud pronuncia en el V Congreso Psicoanalítico de Budapest, en 1918, y que dedica a “revisar el estado de nuestra terapia y a examinar en qué nuevas direcciones podría continuar su desarrollo”(229). Hay que recordar que por estas mismas fechas los psicoanalistas comienzan a advertir que su técnica ya no produce los sorprendentes resultados y curaciones que obtenía al principio, lo que Lacan explica por el “cierre” del inconsciente que los mismos analistas venían provocando al basar sus interpretaciones fundamentalmente en el simbolismo(230), dando lugar a que los pacientes pronto supieran predecir lo que su analista les interpretaría sobre cualquier asociación, sueño o síntoma. En esta época los psicoanalistas tienden a buscar en el concepto de “resistencia” la causa de todos los males del psicoanálisis, e intentan encontrar nuevas técnicas activas con las que superar las resistencias que los pacientes puedan oponer a su propia curación. De modo que es en este contexto, cuando Freud llega en su conferencia al tema de las fobias y de las dificultades que estos pacientes presentan, que explica:

“El descubrimiento de que las distintas formas patológicas que tratamos no pueden ser curadas todas con la misma técnica nos ha impuesto otra especie totalmente distinta de actividad. Sería prematuro tratar ya aquí detalladamente de esta cuestión, pero sí puedo haceros ver, en dos ejemplos, en qué medida surge aquí una nueva modalidad activa de nuestros métodos. Nuestra técnica se ha desarrollado en el tratamiento de la histeria y permanece aún orientada hacia esta afección. Pero las fobias nos obligan ya a salirnos de nuestra conducta habitual. No conseguiremos jamás dominar una fobia si esperamos a que el análisis llegue a mover al enfermo a abandonarla, pues no aportará entonces nunca el análisis el material indispensable para conseguir una explicación convincente de la misma. Por tanto, habremos de seguir otro camino. Tomemos como ejemplo la agorafobia en sus dos grados, leve y grave. El enfermo de agorafobia leve siente miedo de ir solo por la calle, pero no ha renunciado a hacerlo. El enfermo grave se protege ya contra la angustia, renunciando en absoluto a salir solo. Con estos últimos no alcanzaremos jamás resultado positivo alguno si antes no conseguimos resolverlos, por medio del influjo analítico, a conducirse como los primeros, esto es, a salir solos a la calle, aunque durante tales tentativas hayan de luchar penosamente con la angustia. Así pues, hemos de tender antes a mitigar la fobia, y una vez conseguido esto mediante nuestra intervención activa, el enfermo se hace ya con aquellas ocurrencias y recuerdos que permiten la solución de la fobia.”(231)

© ANTONIO SALVATIERRA

CITAS:

(229) Freud, S.: “Los caminos de la terapia psicoanalítica”, pág. 2457. Ed. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Madrid, 1973.
(230) Véase Evans, D.: “Diccionario introductorio de psicoanálisis lacaniano”, págs. 113 a 115. Ed. Paidós. Buenos Aires, 1997.
(231) Freud, S.: “Los caminos de la terapia psicoanalítica”, pág. 2461. Ed. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Madrid, 1973.
 

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