El dibujo que trazó el Hombre de los lobos de su sueño de angustia: "De pronto, se abre sola la ventana, y veo, con gran sobresalto, que en las ramas del grueso nogal que se alza ante la ventana hay encaramados unos cuantos lobos blancos. (...)".

Dibujo del sueño del Hombre de los lobos (pág. 1954 de las O.C. de Biblioteca Nueva).

LA REPRESIÓN (1915)

En este otro texto, también fundamental en la obra de Freud, teoriza sobre la represión primaria, la represión secundaria y el retorno de lo reprimido. Y puesto que, como acabamos de leer en el artículo precedente, la fobia es una defensa contra la angustia, señala que no proviene de la represión sino que también se deriva de un retorno de lo reprimido, como la conversión y las formaciones reactivas. En otras palabras, que es una formación transaccional entre lo que retorna de lo reprimido y la censura, como cualquier síntoma.(202)

Concretamente, cuando Freud analiza con unos ejemplos cómo se aplican los conceptos que introduce en el estudio de la represión en las tres psiconeurosis más conocidas (histeria de angustia, histeria de conversión y neurosis obsesiva), escribe refiriéndose al caso del Hombre de los lobos(203):

“Comenzando por la ‘histeria de angustia’ elegiremos un ejemplo, excelentemente analizado, de ‘zoofobia’. El impulso pulsional que en este caso sucumbió a la represión fue una actitud libidinosa del sujeto con respecto a su padre, acoplada a miedo del mismo. Después de la represión desapareció este sentimiento de la conciencia y el padre cesó de hallarse integrado en ella como objeto de la libido. En calidad de sustitutivo surgió en su lugar un animal más o menos apropiado para constituirse en objeto de angustia. El producto sustitutivo de la parte ideológica se constituyó por ‘desplazamiento’ a lo largo de una cadena de conexiones, determinado en cierta forma; y la parte cuantitativa no desapareció, sino que se transformó en angustia, resultando de todo esto un miedo al lobo como sustitución de la aspiración erótica relativa al padre. Naturalmente, las categorías aquí utilizadas no bastan para aclarar ningún caso de psiconeurosis por sencillo que sea, pues siempre han de tenerse en cuenta otros distintos puntos de vista.

Una represión como la que tuvo efecto en este caso de zoofobia ha de considerarse totalmente fracasada. Su obra aparece limitada al alejamiento y sustitución de la idea, faltando todo ahorro de displacer. Por esta causa, la labor de la neurosis no quedó interrumpida, sino que continuó en un segundo tiempo hasta alcanzar su fin más próximo e importante, culminando en la formación de una tentativa de fuga en la ‘fobia’ propiamente dicha y en una serie de precauciones destinadas a prevenir el desarrollo de angustia. Una investigación especial nos descubrirá luego por qué mecanismos alcanza la fobia su fin.”(204)

Lo primero que tenemos que advertir es que, como ya enseñaba Lacan en uno de los seminarios que impartió en el apartamento de Sylvia Bataille y después continuó explicando en otros lugares, como el Seminario 2(205), el Hombre de los lobos, a la vista de su posterior análisis con Ruth Mack Brunswick y cuanto sabemos del resto de su historia(206), no padeció una histeria de angustia ni era un neurótico obsesivo, como le diagnosticó Freud, sino que probablemente tenía una estructura psicótica.

No obstante, volviendo al artículo que nos ocupa, podemos resumir lo que aquí nos habla Freud sobre las fobias diciendo que, por el retorno de lo reprimido, en un primer tiempo se producen la transformación de la libido en angustia y la elección del objeto fóbico en calidad de sustitutivo, mientras que en un segundo tiempo aparece la conducta fóbica propiamente dicha con sus tentativas de evitación o fuga.(207)

© ANTONIO SALVATIERRA

CITAS:

(202) Ídem.
(203) Véase Freud, S.: “Historia de una neurosis infantil (Caso del ‘Hombre de los lobos’)”. Ed. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Madrid, 1973.
(204) Freud, S.: “La represión”, pág. 2058. Ed. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Madrid, 1973.
(205) Véase Lacan, J.: “El Seminario 2: El Yo en la Teoría de Freud y en la Técnica Psicoanalítica”, págs. 264 y 265. Ed. Paidós. Barcelona, 1983.
(206) Véase Gardiner, M.: “Los casos de Sigmund Freud: El Hombre de los Lobos por El Hombre de los Lobos”. Ed. Nueva Visión. Buenos Aires, 1976.
(207) Véase Leserre, A.: “La fobia”, pág. 16. Documento interno de la Universidad de León.
 

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