La fantasía de las dos jirafas.

* En la noche del 27 al 28 de marzo, Juanito se levanta y va a oscuras hasta la cama de sus padres, a quienes les pide que le dejen dormir allí. Cuando el padre le pregunta si es que le ha entrado miedo, responde: “No; mañana lo diré”. Al día siguiente, interrogado por el padre, sostienen una larga conversación de la que hay que destacar:

“Él: - Por la noche había en mi cuarto una jirafa muy grande y otra toda arrugada; y la grande empezó a gritar porque le quité la arrugada. Luego dejó de gritar y entonces yo me senté encima de la jirafa arrugada.

(…)

Yo: - ¿Y tenías miedo?.

Él: - No. Ninguno.

Yo: - ¿Soñaste con jirafas?.

Él: - No; no lo soñé. Lo pensé. Lo pensé todo. Estaba ya despierto.

Yo: - ¿Qué puede ser eso de una jirafa arrugada?. Tú sabes muy bien que no se puede arrugar una jirafa como un pedazo de papel.

Él: - Sí; lo sé. Es que me lo figuraba. Es una cosa que no hay en el mundo. [Freud en una nota a pie de página: ‘Juanito indica así, claramente en su lenguaje, que se trataba de una fantasía’].

(…)

En esto observa que voy anotándolo todo y me pregunta: ‘¿Por qué lo anotas todo?’.

Yo: - Para mandárselo a un profesor que puede quitarte la tontería.

Él: - ¡Ah!. ¿Entonces has anotado también que mamá se quitó la camisa y se lo has enviado al profesor?.

Yo: - Sí. Pero el profesor no entenderá cómo se puede arrugar a una jirafa.

Él: - Dile que yo tampoco lo sé, y no te preguntará más. Pero si pregunta lo que es la jirafa arrugada puede escribirnos y le contestaremos. O mejor le escribimos ahora diciéndole que yo mismo no lo sé.

(…)

Luego sigue contando: Mamá ya me ha pedido muchas veces que le diga por qué he ido esta mañana a vuestra alcoba. Pero yo no he querido decírselo porque al principio me daba vergüenza de mamá.

Yo: - ¿Por qué?.

Él: - No lo sé.”(94)

El padre, continuando con su habitual interpretación de que el caballo le representa a él, piensa que la jirafa grande también, y la pequeña arrugada a su mujer, por lo que relaciona esta fantasía con la escena que se desarrolla casi todas las mañanas en su dormitorio, cuando Juanito va a visitarles nada más despertar y la madre lo acoge unos minutos junto a ella mientras él protesta y la regaña diciéndole que con eso no le hace ningún bien al niño. Freud admite esta interpretación como posible y añade que “‘El sentarse encima’ es probablemente la representación que Juanito se forma de la ‘toma de posesión’”.

Lacan, en su Seminario 9, insistirá en esto último y en la construcción de lo simbólico que está consiguiendo Juanito. Considerará que la jirafa grande es una representación imaginaria de la madre, una figura devoradora, mordiente, que grita, mientras que la jirafa pequeña arrugada, más allá de que pueda representar a su hermanita como una posesión de la madre que él le quita, es una jirafa simbólica -por eso se puede arrugar-, de modo que lo más trascendental de la fantasía radica en esta “toma de posesión” del símbolo.(95)

Por otra parte, en este mismo fragmento vemos que Juanito declara con vergüenza, y le pide al padre que le escriba al profesor, que su “mamá se quitó la camisa”, lo que apoya la interpretación de la jirafa grande como figura imaginaria devoradora y constituye una referencia directa a ese juego de seducción que se desarrolla entre la madre y el niño, juego del que Freud, aunque también está avisado por el padre desde el principio -recuérdese por ejemplo la carta con la que comienza el historial-, prefiere siempre responsabilizar únicamente a Juanito.

Por último, en ese “No lo sé, no sé más”, que repite Juanito ante la insistencia del padre por encontrar significados, vemos que su fantasía de las dos jirafas, como cualquier sueño, tiene también su “ombligo”, ese nudo en que se asienta en lo no conocido.

“Así Hans le enseña a su padre lo que es el juego, lo que es hacer que las cosas ‘sean otras’ que lo que son, y además debe sostenerlo por momentos contra su padre, y agregarle que él debe callar, anotar lo que Hans le cuenta y mandarlo sencillamente a lo del profesor. Él dice: ‘Yo mismo no sé qué es, mándalo y el profesor mismo no preguntará’. ¡Hay que escribir y nada más, no es cuestión de que el Otro conteste, sino de que ‘escuche’!.”(96)

© ANTONIO SALVATIERRA

CITAS:

(94) Freud, S.: “Análisis de la fobia de un niño de cinco años (Caso Juanito)”, págs. 1381 y 1382. Ed. Biblioteca Nueva. Tercera edición. Madrid, 1973.
(95) Véase Lacan, J.: “El Seminario 9: La Identificación”, Clase del 20 de Diciembre de 1961. Seminario inédito.
(96) Yafar, R.A.: “El caso Hans: Lectura del historial de Freud”, pág. 66. Ed. Nueva Visión. Buenos Aires, 1991.
 

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