Capítulo VII: Adición de 1935.Después de explicar que agrega este nuevo capítulo a su "Autobiografía" por el deseo de su editor americano de volverla a publicar, manifiesta que en el período de más de diez años transcurridos desde que la redactó, en ningún momento abandonó su trabajo clínico ni sus escritos, pero que si bien reconoce que en la última década ha aportado importantes artículos para la "labor analítica" como "Inhibición, síntoma y angustia" (1926) y el dedicado al "Fetichismo" (1927), también piensa que desde "Más allá del principio del placer" y "El yo y el Ello" no ha realizado en realidad "ninguna contribución decisiva al psicoanálisis". Que, fundamentalmente, su interés retrocedió a los problemas culturales que le fascinaban cuando joven, y por ello redactó "El porvenir de una ilusión" (1927) y "El malestar en la cultura" (1930). "Percibí aún con más claridad que los hechos de la historia humana: las interacciones entre la naturaleza humana, el desarrollo cultural y los precipitados de experiencias primordiales (siendo la religión el ejemplo más prominente), no son otra cosa que un reflejo de los conflictos dinámicos entre el yo, el Ello y el superyó de un individuo, estudiado analíticamente, pero que los mismos procesos se repiten en una escala más amplia. En 'El porvenir de una ilusión' expresé una valoración negativa de la religión. Más tarde encontré una fórmula que le hizo mayor justicia [en "El malestar en la cultura"], aunque aún, concediendo que su poder reside en la verdad que contiene, mostré que esa verdad no era material, sino histórica."(326) De “Inhibición, síntoma y angustia” y de “Moisés y la religión monoteísta” trataremos próximamente, pero por razones de tiempo y la especificidad de nuestra investigación, no nos es posible detenernos ahora en la importancia que Lacan otorgará a todas estas últimas obras para el psicoanálisis a pesar de la modestia con la que Freud se refiere a ellas en ese sentido. Y puesto que el resto del capítulo lo dedica a cuestiones de carácter histórico en las que ya advertimos desde un principio que tampoco nos entretendríamos, terminaremos simplemente citando el siguiente párrafo que siempre vendrá bien recordar: "Y aquí debiérase permitirme interrumpir estas notas autobiográficas. El público no tiene derecho a saber más de mis asuntos personales, de mis luchas, mis desilusiones y mis éxitos. De todas maneras ya he sido más abierto y franco en algunos de mis escritos ('La interpretación de los sueños' y 'Psicopatología de la vida cotidiana') de lo que lo son corrientemente aquellos que describen sus vidas para sus contemporáneos o para la posteridad. He tenido pocos agradecimientos de ello, y por mi experiencia no puedo recomendarle a otro que siga mi ejemplo."(327) © ANTONIO SALVATIERRA CITAS: (326) Ídem, pág. 2799. |
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