Gmunden. Población austriaca donde pasaba sus vacaciones la familia de Juanito y que es reiteradamente mencionada a lo largo de todo el Historial.

Foto de Gmunden.

APÉNDICE

Se trata de un breve comentario que agrega Freud en 1922 a propósito de la visita que ha recibido por esas fechas de Herbert Graf, que ha acudido a su consulta para saludarle tras haberse reconocido en el libro por las referencias a Gmunden, porque de lo demás ya no recuerda nada. De este comentario sólo citaremos su fragmento central porque viene muy bien para ratificar dos cuestiones importantes:

“Juanito es ahora un apuesto muchacho de diecinueve años. Afirmaba encontrarse muy bien y no padecer trastornos ni inhibiciones de ningún género. No sólo había atravesado la pubertad sin daño alguno, sino que había resistido una de las más duras pruebas a que podía ser sometida su vida sentimental. Sus padres se habían divorciado y habían contraído, cada uno por su lado, nuevas nupcias. Juanito vivía solo, pero en buenas relaciones con ambos, y sólo lamentaba que la disolución de la familia le hubiera separado de su hermana menor, a la que quería mucho.”(184)

La primera cuestión es que, según afirma Freud, Juanito catorce años después de su análisis sigue bien, lo considera curado, hasta ha pasado por sucesos difíciles para cualquier muchacho, como el divorcio de sus padres, y los ha superado sin problemas.

Y la segunda, que el divorcio de los padres también confirma lo que ya habíamos deducido a partir del historial: que las relaciones conyugales no funcionaban adecuadamente, que algo del deseo entre los padres estaba fallando, que la madre estaba supliendo con el niño su insatisfacción con el marido,… es decir, lo que ya mencionamos anteriormente -a propósito de la teoría de la angustia infantil formulada por Freud en los “Tres ensayos”- que advertía Lacan acerca de los niños angustiados, que en estos casos el hijo es el síntoma de los padres, porque en sus familias ellos “son los verdaderos niños” que en su vástago “pretenden enmascarar el misterio de su unión o de su desunión”.(185)

© ANTONIO SALVATIERRA

CITAS:

(184) Ídem, pág. 1440.
(185) Véase Lacan, J.: “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”, pág. 560. En “Escritos 2”. Ed. Siglo XXI. Madrid, 1985.
 

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